
FRONTERAS VIVAS
Cartografía cromática.
Fronteras Vivas surge de la observación de los gradientes efímeros del cielo, donde la luz y el color se transforman en transiciones irrepetibles. Cada obra parte de un registro cromático real —una captura de un instante atmosférico— que se traduce en gradientes digitales animados y posteriormente materializados mediante impresión lenticular.
El resultado es una superficie que vibra con el movimiento del espectador: el color se desplaza, la forma se disuelve y el presente revela su continua transformación. Lo que parece estable se vuelve inestable, invitando a una pausa perceptiva frente a la velocidad contemporánea.
Más que representar un paisaje, estas piezas proponen una cartografía cromática: un mapa de lo intangible, donde el tiempo y la percepción se cruzan. Cada gradiente funciona como un registro del instante —un origen desde el cual pensar el tiempo a través del color.
“Cada gradiente en Fronteras Vivas es un fragmento del cielo convertido en memoria visual: lo efímero se sostiene y la frontera entre tiempo y percepción se vuelve materia.”
-- Andrea Benítez
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